En sentido estricto, una experiencia traumática es cualquier situación en la que una persona se expone a la muerte, a lesiones físicas graves o a violencia tanto como afectado directo como testigo. En sentido amplio, también se incluyen entre las experiencias traumáticas la humillación, la noticia de tener una enfermedad catastrófica, el abandono, el maltrato, el acoso escolar ("bullyng”), la violencia, el acoso laboral (“mobbing”), las amenazas de muerte y acoso, la persecución política, las hospitalizaciones prolongadas o dolorosas o cualquier otra situación de estrés mayor que pueda afectar gravemente la estabilidad emocional de una persona.

Las experiencias traumáticas más frecuentes en la vida común suelen ser la visualización de un accidente grave en la vía pública, ser golpeado, asaltado o víctima de la delincuencia, vivir un terremoto o desastre natural, sufrir un accidente de tránsito grave, haber sido forzado a tener contacto sexual y enterarse repentinamente de la muerte o accidente grave de un ser querido. Todas estas experiencias pueden dejar cicatrices en la vida de las personas que de no tratarse pueden generar amplio sufrimiento para la persona, su pareja, su familia y su entorno, manifestándose como Trastorno de Estrés Postraumático, Depresión Mayor, Trastorno de Pánico, Trastornos de Ansiedad Generalizada, Fobias Simples, Fobias Específicas, Abuso de Sustancias y Trastornos Somatomorfos, entre otros.